Análisis de The Evil Within

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The Evil Within ha sido un título que ha generado mucha expectación en los últimos meses fundamentalmente por dos motivos: la vuelta al género del survival horror por parte de uno de los creadores de Resident Evil, el creativo japonés Shinji Mikami, y la apuesta por una especie de juego que parecía abocada a la extinción, o por lo menos tal y como la disfrutamos en sus primeros compases, con clásicos como aquellos famosos títulos de zombies de Capcom o el perturbador Silent Hill de Konami.

Tango Gameworks, respaldada por Bugthesda, nos presenta un título que sigue muy de cerca la línea marcada por juegos como Dead Space, y no es para nada casualidad que a muchos os vaya a producir una sensación de déjà vu constante y rememoréis, pad en mano, lo que ya vivimos en Resident Evil 4 -programa justamente del mismo director- hace más de 9 años, en su debut original en la marginada GameCube.

Definir a The Evil Within como una experiencia original es muy difícil. Por una parte, tenemos la gestión de recursos escasos, que puede recordar al Resident Evil clásico; por otra, está la acción visceral calcada a la de Resident Evil 4; y finalmente, tenemos el toque paranormal, que ha sido lo que más atractivo me ha resultado del título, el cual juega con las nocioces de la realidad y las retuerce en escenarios que a estas alturas resultan clichés, como un hospital o una prisión en ruinas, que inequívocamente pueden evocar a Silent Hill.

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Y aunque a algunos les pueda sonar mal este batiburrillo de ideas tomadas de aquí y allá, engranan de una manera bastante convincente, aunque alguna que otra pieza de la maquinaria de The Evil Within chirría de mala manera. Generalmente, el desarrollo de los capítulos  viene marcado por la mezcla de cinemática con ensalada de tiros, aderezado de vez en cuando con sigilo -en los que debemos ser bastante cuidadosos-.

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El juego se divide en capítulos -como RE4-, con una puesta en escena macabra que encantará a los fans del género, aunque no esperéis un título que sobresalga por un apartado técnico de infarto, que además se adolece de las limitaciones del ID Tech 5 en consolas. A nivel jugable, encontramos mucha acción, aderezada con objetivos intermedios, como recoger distintos objetos -por ejemplo, las clásicas llaves-, o activar mecanismos, que conducen a clásicas situaciones de tensión cuando nos topamos con manadas de enemigos que nos acechan desde cualquier parte, muchas veces desembocando en el gatillo fácil.

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Y hablando de los horrores que pueblan The Evil Within, una vez más notamos la influencia y reciclaje de ideas de juegos previos de Mikami: los seres que nos atacan suelen avanzar sin descanso hacia ti, aunque les hayas proporcionado un disparo que parecía letal, seguirán arrastrándose y retorciéndose hasta su último putrefacto aliento de vida -y qué decir del engendro que parece un pariente lejano de Pyramid Head-. Es conveniente saber colocar las trampas en el mejor lugar, aprovechar bien los recursos y atesorar cada cartucho de munición: incluso lo que a priori nos parezca una buena idea, puede volverse en nuestra contra fácilmente.

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Completar esta aventura de horror puede llevaros unas 15 horas, y desde luego que no recomendaría sesiones muy largas, ya que quizás se hagan algo extenuantes. Ciertamente, a mitad del juego, el conjunto pierde interés, pues las mecánicas se repiten una y otra vez, cruzaremos algunos escenarios poco inspirados y la historia no resulta muy atractiva. Tened en cuenta que Bugthesda planea lanzar contenido descargable para prolongar la duración del juego -y sablearos unos euros-, en donde llegaremos a meternos en la piel del Guardián y manejaremos a la compañera de Sebastián, Juli Kidman. Como apunte curioso, The Evil Within iba a estar ambientado en España, de ahí que se conserven algunos nombres en castellano, pero Mikami decidió cambiar la ubicación del juego, en sus propias palabras: “El juego originalmente estaba ambientado en España, por lo que muchos personajes conservan los nombres hispanos y muchos de los decorados (se hizo un viaje de documentación gráfica a España) así como otras influencias, quedaron en el producto final […] Es como un atún pescado en España que luego se convierte en sushi en Japón”. Recordad que Resident Evil 4 se desarrollaba “en algún lugar de Europa” donde se hablaba castellano.

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The Evil Within puede sentirse como un amasijo de los trabajos pasados de Shinji Mikami, con especial remembranza a Resident Evil 4 -las analogías encontradas entre aquel y el que ocupa esta review han sido constantes en cada partida para mí-. No estamos ante un juego de terror de corte clásico, sino frente a otra tímida vuelta de tuerca a aquella mecánica de 2005 -con altas dosis de acción y mayores idas de olla- y que, aunque no sea innovador o demoledor en su conjunto, sí se trata de un programa recomendable para los que disfrutan con oleadas de engendros que afilan dientes y uñas mientras avanzan hacia ti y, en general, fans de lo macabro. Eso sí, si por el contrario esperabas un referente y ya estás muy curtido en este tipo de programas, lamento decirte que The Evil Within, pese a lo singulares que pueden resultar sus cinemáticas y algunas situaciones muy concretas, más allá de eso, no es el mejor trabajo de Mikami.

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