Cuando la nota lo es todo

cuando la nota lo es todo

Nos pasamos la vida comparando. Con esto, con aquello, con lo otro o con lo de más allá. Con lo mejor y con lo peor. ¿Y todo para qué? Es cierto que la información es útil e imprescindible en determinados campos y materias que requieren de una precisión y veracidad exigente para con los datos que se manejen, pero cuando hablamos de videojuegos, ¿qué sentido tienen las notas o las comparaciones?

Algunos me dirán que para orientar, claro que también para comparar y discutir, como siempre, quién la tiene más larga y en otras tantas ocasiones responde a criterios de comercialidad. Pero nos olvidamos de que las notas de las reviews no son más que un número, y que en aquellas que no tratan de vendernos la moto, tan solo es el reflejo de una opinión.

Y ahora me diréis alguno que por qué narices cierro yo mis análisis con una nota numérica. La respuesta es sencilla: comodidad. Nos hemos habituado a que todas las reviews tengan el numerito mágico que ponga en tal o cual saco a determinado juego. Al principio, intenté llevar un sistema de estampas, pero había lectores que me escribían asegurando que no les resultaba demasiado claro, por lo que tomé la decisión de emplear la clásica calificación numérica, como hace casi cualquier hijo de vecino (aunque como contraejemplo tenemos a mis compañeros de Metodologic -un abrazo a mi buen amigo Spidey-)

Aún recuerdo esas reviews que venían en aquellas revistas de los noventa, firmadas por personajes como Lolocop o La Teniente Ripley, las cuales he podido refrescar recientemente gracias al esfuerzo anónimo de muchos gamers que han escaneado sus antiguos ejemplares para que terminen en la red a disposición de todos. Y releyendo de nuevo aquellas páginas, me he topado con análisis que realmente no dicen nada o que son reiteraciones constantes sobre un mismo aspecto, por no hablar de gazapos muy llamativos -y con el tiempo, parece más que evidente que muchos juegos únicamente los probaban por encima o emitían juicios en base a versiones no definitivas-. Eso era el periodismo de rigor para los videojuegos en aquellos años, pero es que vaya, ¿no éramos nosotros poco más que unos criajos que solo miraban las fotos de los reportajes y la nota final?

zelda gazapo hobby consolas

A medida que la industria ha ido creciendo, el negocio de la prensa de los videojuegos lo ha hecho a la par, ejerciendo como escaparate para las compañías. Ahora me viene a la mente el ejemplar típico de la revista oficial de PlayStation 2, donde raro era el juego que tenía una puntuación de menos 80, y en tal caso, tenía que ser un bodrio acojonante o algo difícilmente digerible por el llamado gran público. Y ahora, con esas producciones donde aseguran que se gastan millones y millones de dólares -y en algunos casos, bastante sonados, como GTA V, con un presupuesto de 137 millones de dólares, donde se estima que la campaña publicitaria tuvo un coste de entre 69 y 109 millones, la publicidad supone el mayor gasto de todos, y no quiero adentrarme ni especular con los presupuestos inflados y otros tejemanejes-, la relación entre los portales de videojuegos con más peso -los que tienen más tráfico y usuarios registrados- y las compañías de videojuegos es totalmente simbiótica.

GTA V publicidad

Pensad que estos medios son considerados como influenciadores y muchos consumidores los usan de referencia para comprar o no un determinado juego. Muchas veces, una simple nota, puede dar al traste con una inversión multimillonaria, cerrar estudios y poner en un aprieto a una gran compañía. Han sido muchísimos los casos que han salido a la luz de redactores despedidos porque le han dado una puntuación no muy acertada a determinado juego, y hablando de casos, uno que me pareció verdaderamente chistoso y made in Spain, fue el de Assassin’s Creed en Meristation. Hasta donde yo sé -tampoco voy a poner en un compromiso a mi fuente-, Ubisoft permitió a Meristation ser de las primeras webs en analizar el esperadísimo e hypeante juego, pero todo a cambio de una serie de condiciones, entre las que se encontraba que el juego debía tener una nota superior al 9,5. Si bien, esta web, en aquella época, puntuaba de 0,5 en 0,5 puntos, por lo que si hubiera seguido su criterio, Assassin’s Creed tendría que haber recibido un 10. En lugar de eso, se las dieron de listos y le colgaron un 9,6. ¿Qué ganaba Meristation con aquello? Visitantes que hacen subir el tráfico de la web, y por tanto, su valor de cara a la publicidad -tengo entendido que un banner por allí pueden ser 40.000 euros-. Fue todo tan descarado que llegaron a medio disculparse y a retirar el análisis del juego -un programa, todo sea dicho de paso, sumamente mediocre y que gracias a la prensa Ubisoft salvó los muebles-.

assassins creed meristation pifia

Esta relación simbiótica es totalmente normal en el día a día del mundillo. Si te saltas las normas del juego, olvídate de recibir copias promocionales, la mínima cortesía de los product/community manager -yo he topado con gente muy maleducada o que no tienen ni pajolera idea del producto que venden-, publicidad pagada o asistir a eventos de presentación. Y en referencia a estos últimos,  he estado en alguno que otro y muchos rozaban el absurdismo y hasta la chapucería -traductores que no aparecían, consolas que se colgaban, la luz del local no funcionaba y teníamos que aguantar con la natural que entraba por unas claraboyas…-, pero siempre todo aderezado con sonrisas, discursos donde te decían lo maravilloso que era el juego -por momentos daba la sensación de estar asistiendo en directo a un programa de la teletienda-, a veces con catering, otras tantas con concursos y en muchas ocasiones regalando una copia promocional del juego. Así salía todo el mundo contento, y algo que siempre me llamó la atención, era que la inmensa mayoría de “prensa” que acudía a estos eventos aún tenía el rostro marcado por las huellas de la adolescencia: casi todo eran chavales de 18 a 21 años, siendo muy excepcional ver canas entre los asistentes. Y eso es otro tema sobre el que quiero dejar unas pequeñas pinceladas: la inmensa mayoría de la “prensa” del sector no posee un título de licenciado en periodismo, y muchas reviews y artículos que aparecen en grandes portales vienen firmadas por esos mismos chavalines que van a las presentaciones, que, por norma general, no ven un céntimo por una aportación que puede estar generando pingües beneficios al portal de turno.

Presentación de Blur

Ahora están muy de moda los llamados Youtubers, como elrubius y basura similar, concebidos como figuras influenciadoras gracias al número de suscriptores de sus canales y a las visitas que reciben sus vídeos. Y no empleo ese tono despectivo de manera gratuita: realmente es preocupante ver a alguien haciendo el payaso mientras juega a cualquier cosa, sin rigor alguno ni analizando el producto en sí, y que tenga reconocido el estatus que posee. Muchos dicen que son como el Sálvame de internet y razón no les falta. Me cabrea ver que porquerías y gilipolleces como éstas tengan más visualizaciones o reconocimiento que trabajos tan elaborados como éste. Es fijarse en el número de reproducciones de un vídeo de aquel anormal y compararlas con el otro que os muestro y preguntarme en qué clase de país vivo, aunque en referencia a esto último, la verdad es que tendría que plantearme muchas más cuestiones, aunque ese no es el tema de esta entrada. Viendo este panorama, ¿por qué alguien con rigor y criterio se molestaría en invertir su tiempo en elaborar contenido para Youtube cuando sería un esfuerzo que caería en saco roto gracias a la presencia de personajes tan detestables como el mencionado?

elrubius fatality

Dicho todo esto, ¿adónde quiero llegar? Muy recientemente, recibí un correo de un lector un tanto enojado con algunas de mis calificaciones para determinados títulos, a los que, según él, les daba notas que no se merecían, pues la mayoría de la “prensa” les otorgaba otra media, y que al ser generalidad, se convertía en objetividad y resultaba irrefutable. Con todo lo expuesto en los párrafos anteriores, respetando muy mucho su opinión, ya os podéis imaginar por dónde me pasé tal misiva electrónica. Yo no cuento con publicidad en Pixel2Pixel -lo que veis está insertado por WordPress a la fuerza para “poder mantener la gratuidad del servicio básico de blogs”- y me cuesta lo mío poder conseguir versiones promocionales de juegos: no voy a dar nombres, evidentemente, pero con algunas compañías el trato es muy ameno, con otras la cortesía y educación brillan por su ausencia y algunas product manager se hacen las muertas cuando contactas con ellas -a veces pienso que son bots que simplemente mandan notas de prensa de forma automática, y algunas, creedme, pasadas por el traductor de Google-, pero este parece ser el precio por ser algo cuerdo y genuino. En definitiva, la gente termina tragándose la publicidad encubierta, preocupándose más por un número que pone un tío al final de un texto, que en los medios independientes no deja de ser su opinión -yo no sé qué es eso de una review objetiva que se convierte en verdad universal-, en lugar de disfrutar del juego en sí, y es que muchas veces se olvida lo que originariamente era esto: un hobby para disfrutar.

 

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