Review Resident Evil 6

Por el desarrollo de Resident Evil 6 han llegado a pasar más de 600 personas, se nos prometió que sería el retorno a los orígenes y que se trataría del juego más ambicioso de la saga y de la propia Capcom. Mucho ruido y pocas nueces. Qué narices, mucho marketing para maquillar un juego altamente palomitero.

Plataforma análisis: Xbox 360
Compañía: Capcom
Fecha de lanzamiento: 03/10/2012

La fórmula survival definida por la jugabilidad clásica de Resident Evil comenzó a agotarse hace ya unos cuantos años. El cuarto capítulo de la saga, a pesar de lo arriesgado de su propuesta, sin olvidar citar el escenario donde se localizaba así como a los estrafalarios aldeanos de pesadilla que hablaban con acento sudamericano en España, fue un gran paréntesis para dejar respirar a la saga. La quinta entrega elevó al cuadrado las dosis de acción de Resident Evil 4 y se convirtió en un torpe tps, con una jugabilidad y control arcaicos y mal adaptados al ritmo del juego y con una ambientación no muy lograda (esos salvajes autóctonos con taparrabos… imagen imposible de olvidar)

Pero cómo es la vida, que a veces te da unas bofetadas que ponen en tela de juicio tu cordura: aún con todo, Resident Evil 5 se convirtió en el capítulo más exitoso de la saga a nivel comercial. No fueron pocos los descontentos y los que dieron de lado a la franquicia tras aquel olvidable programa, poniendo el grito en el cielo por la espantosa mutación de la franquicia de Capcom. Ésta, rápidamente, hizo una serie de promesas para volver a atraer a aquellos fans que se sentían tan desgraciados, pero el resultado final no deja de ser más que un chapucero y genérico juego de acción en tercera persona: si aquella receta de ensalada de tiros funcionó más que bien, ¿por qué arriesgar y volver al clásico gameplay y contentar a cuatro frikis en vez de pensar en la abrumadora base de clientes que compraron la anterior entrega?

Habrá momentos de puzles, de la necesidad de encontrar una llave para abrir una puerta, algún estúpido sobresalto… pero la tónica que sigue el juego la inmensa mayoría del tiempo son disparos, scripts, corretear pasillo arriba, corretear pasillo abajo, algún QTE, más disparos, una absurda obsesión por situaciones que pretenden ser espectaculares pero que en ocasiones rozan lo cómico… Para remate, la dificultad del juego resulta poco desafiante, con una regeneración de salud automática o absurdos indicadores para que el jugador más torpe no pueda perderse entre tanto pasillo (y eso que los escenarios pecan de una linealidad y limitaciones bestiales, variados, sí, pero con esas importantes rémoras) Los enemigos vuelven a hacer gala de una IA escueta, siguiendo las pautas básicas del corre, corre, que te pillo, nos topamos con infectados que usan armas, animales mutados y engendros varios, como el cansino J’avo.

Algo que me ha sorprendido gratamente es que por fin, tras no sé cuántos juegos, podemos disparar en movimiento, algo que ya en el primer Silent Hill -1999- podía realizarse desde su primer juego (y cito SH por ser la franquicia que rivalizó con RE en el pasado) Lo más peculiar del juego resulta la posibilidad de jugar cuatro historias distintas -de hasta 5 capítulos- con diferentes protagonistas, de una duración de unas 5-6 horas cada una, y que terminan enlazándose entre sí en torno a una trama manida y algo floja: en cuanto a guión -con algunos diálogos terriblemente gilipollescos-, RE6 podría ser perfectamente una producción de cine de serie B. Ada Wong, Chris Redfield, Leon S. Kennedy y Jake (hijo de Albert Wesker -aún sigo traumatizado por aquel enfrentamiento final en RE5-) se verán envueltos, otra vez, en las diabluras de una Neo-Umbrella y, de nuevo, otro problemilla con otro virus (la historia cíclica de siempre)

Cada campaña tiene un estilo jugable que en el fondo se parecen pero cada una guarda sus matices: la que más he disfrutado es la de Leon, mientras que la de Chris estaba demasiado atufada del hedor Call of Duty, la de Jake demasiado estrafalaria y la de Ada muy cargante. Una de las novedades incluidas es la aparición de un sistema de puntos de habilidades que podremos gastar entre cada episodio para mejorar a nuestro personaje: mayor precisión en los disparos u obtener cargadores de mayor capacidad serán algunas de las ventajas disponibles. Lo más llamativo para muchos será la inclusión de un modo multijugador cooperativo, tanto a pantalla partida como online, estando los protagonistas principales acompañados del escudero de turno: Leon – Helena, Chris – PierJake – Sherry Birkin (exacto, la hija de William Birkin) y Ada junto con un agente estilo Hunk serán las parejas disponibles. Sin duda, lo más divertido, y por tanto recomendable, es disfrutar la campaña junto con un amigo.

Un añadido curioso es el modo Caza de Agentes, donde se nos permite infiltrarnos en una partida ajena como enemigo y tratar de fastidiar al personal obteniendo a cambio puntos de habilidad. Una idea poco aprovechada que, como decía, no pasa de curiosa. También tenemos el clásico modo mercenarios donde soltar plomo sin ton ni son y debemos de suponer que Capcom tendrá ya la tonelada y media de dlc listo para intentar saquear a los pobres mortales que caigan en sus garras.

A nivel gráfico, tan sólo puedo decir que el MT Framework se encuentra un tanto anticuado. En general, el aspecto visual del juego es notable, con explosiones por aquí, explosiones por allá y un puñado de enemigos en pantalla. Ahora, encontraremos algunas texturas que darán más terror que las propias aberraciones que nos acechan, incluso en contadas ocasiones una extraña niebla que llega a interferir con la propia jugabilidad -a veces apuntar a cierta distancia es imposible o en las secciones de conducción nos aparecerán obstáculos de golpe-. Hay que destacar el doblaje al castellano, de un nivel notable y con voces a las que nuestros oídos ya están habituados -aunque la del algunos personajes chirrían un tanto al estar escuchando sus tonos en versión original durante tantos juegos-.

Resident Evil ya no es lo que era. Lo que pensábamos que iba a ser un breve paréntesis se ha convertido en una lenta e infernal agonía para el amante de aquellos clásicos que fueron las primeras entregas de la saga. Se han sacrificado paulatinamente las directrices del survival horror para llegar a un producto que únicamente ofrece disparos a mansalva contra engendros deformes. El guión es muy mejorable, el motor gráfico tiene algunos aspectos que ya se han quedado atrás… Pero en la otra cara de la moneda tenemos bastantes horas de diversión para el modo campaña -recordemos que son 4 distintas y con la opción de cooperativo local o en línea-, el modo agentes o el clásico mercenarios. Si buscáis un juego de acción donde masacrar aberraciones mutantes junto con algún amigo, Resident Evil 6 es una opción más que a considerar. Ahora, como esperéis una experiencia como la de antaño, ya podéis desempolvar la añeja PlayStation o una GameCube.

NOTA FINAL 6

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