Aquellos maravillosos años: publicidad viejuna, volumen 2

Vuelvo con una nueva entrega conmemorativa de publicidad viejuna. Esta vez, damos el salto a las consolas de 16 bits que tan buenos recuerdos nos traen a muchos (esas trifulcas de Super Nintendo vs MegaDrive… ¡qué tiempos aquellos!)


Weaponlord, juego editado por Namco (que años más tarde nos sorprendería, curiosamente, con Soul Edge), era un título de lucha uno contra una donde los combates se llevaban a cabo con armas, ofreciendo un nivel de violencia superior al de Mortal Kombat.

 

En aquella época, era muy común que compañías de chichinabo lanzaran tropecientos mil periféricos para las consolas de turno, y mención especial al caso de Game Boy.

 

Publicidad del increíble Art of Fighting para la poderosa Neo Geo, aquella máquina que permitía tener en casa los juegos de las recreativas de SNK. La capacidad del cartucho, para la época, era sorprendente.

 

Super Bomberman 3 fue el último juego del cabezudo personaje de Hudson que vimos para SNES en territorio pal, siendo el mejor de todos los que catamos por aquí (actualmente, una versión pal del juego, con caja e instrucciones, suele tener unos precios altos)

Publicidad navideña para la 16 bits de Sega, con meras menciones a los Sonic de Master System y Mega CD.

 


Uno de los juegos actualmente más buscados por coleccionistas para MegaDrive.

 

Nueva ronda de publicidad de Centro Mail, con esas novedades en SNES a 12.990 pesetas, periféricos absurdos (como un trozo de plástico para colocar cartuchos), mini sección de películas manga (Dragon Ball causaba furor en aquella época)….

 

La vieja NES ya estaba metida en el ataúd comercial y estaban colocando la tapa. SPACO se vio en la tesitura de emitir comunicados de este tipo para no dejar colgados a los usuarios de la consola de Nintendo.

 

Nintendo por fin llegaba a España.


Publicidad bestial del Club Nintendo incitando a los críos a llamar a sus números de pago para solicitar trucos para los juegos. Aún recuerdo cuando llamaba (a ver, era un inocente retoño, ahora soy un cabroncete veinteañero) para preguntar por un par de fatalities para Mortal Kombat y el señor que me atendía al otro lado del hilo telefónico únicamente me daba uno y me emplazaba a que llamara otra vez para poder darme el segundo. Qué tiempos…
También recuerdo las revistas que enviaban a casa gratuitamente, hasta que, con una absurda encuesta donde se nos preguntaba si queríamos seguir recibiendo una publicación gratuita, parece que alguien de arriba decidió cerrar el grifo. Eso sí, vídeos promocionales, pósters y pegatinas seguían llegando, incluso aquellas invitaciones para los Show Room que organizaban en Madrid. Lo dicho, qué tiempos.

 

Juegazo de la consola de Sega, y eso sí, jodido por momentos.

 

Curioso diario…

 

“No es CD, no son 32 bits… son 16 bits”. Recuerdo perfectamente la avalancha publicitaria que se dio a este juegazo de Rare, especialmente en televisión, y es que el verdadero rey de la selva no merecía menos.

 

La secuela de uno de los juegos más importantes de la Historia estaba en la calle, y esta vez el infierno era la propia Tierra.

 

Como mencionaba líneas más arriba, Dragon Ball hacía furor entre los jovenzuelos, existiendo multitud de merchandising y productos chorras que venían con algunos productos (los tazos de DBZ, figuras de goma, pósters…)
Los juegos eran algo complicados de encontrar, teniendo que tirar de importación y usar adaptadores que permitieran a Goku y compañía moverse en una consola pal. Finalmente, aunque en francés, llegaron juegos para nuestras 16 bits, acompañados de la publicidad de ahí arriba.

 


Publicidad de otro de los pesos pesados del catálogo de MegaDrive.

 

Si pensábais que el rollo este de abrumar al personal con sagas deportivas era un invento moderno, estáis en un craso error.

 

Eternal Champions, o en otras palabras, la versión de Sega de Mortal Kombat en exclusiva para MegaDrive (aunque posteriormente un port vitaminado llegó a Mega CD9

 

Uno de los mejores plataformas de la época, género bastante nutrido en aquella generación. Lástima que la lombriz haya caído en el pozo del olvido.

 

Publicidad de la secuela, algo sosuna, del mítico Final Fight. Llegó en exclusiva, al igual que la posterior y codiciada tercera entrega, para Super Nintendo. Haggar era el único personaje que retornaba del juego original, sumando al plantel dos nuevos fichajes: Maki (sustituyendo a Guy y con orígenes en Captain Commando) y Carlos Miyamoto (menudo guiño… se trataba de un tipo con unas pintas algo homosexuales y era el personaje más equilibrado)

 

La consola no era a color, pero a Nintendo se le ocurrió la idea de comercializarla con carcasas de distintas tonalidades. It was something.

 

“Que no te emplumen a blanco y negro”. La portátil de Sega esgrimía como principales bazas contra la Game Boy de Nintendo su pantalla a color y la posibilidad de ver la televisión en la propia consola. Era un cacharro un tanto aparatoso y recuerdo que el consumo de pilas era bastante caprichoso.

 


Illusion of Time, aquel famoso rpg de SNES, venía acompañado de un libro de pistas y llamaba la atención en las estanterías de las tiendas por el tamaño de su caja. Aún recuerdo la publicidad que enviaba el Club Nintendo.

 

Como decía líneas más arriba, los plataformas eran juegos muy populares y comunes en la era de los 1 bits, y muchas compañías probaban suerte a ver sir sonaba la flauta. El protagonista de Jelly Boy daba grima. MUCHA. Por Dios, ¿le sale una mano de la entrepierna?

 


Publicidad para uno de los mejores juegos de lucha de la Historia. Inicialmente planeado como uno de los abanderados de la futura Ultra 64, el juego terminó viendo la luz en arcades y en un port para SNES que salió bastante bien parado, teniendo en cuenta las limitaciones de la consola (incluso vino con la bso de regalo en un cd). Nintendo aburría un poco con el excesivo protagonismo que le daba a la palabra “futuro” en este tipo de publicidad.

 

Erbe se encargaba de distribuir juegos de Konami en nuestro país, tal y como atestigua esta imagen.

 

Mario se estrenó en el género de la velocidad y caló entre los jugadores: la prueba de ello es que no ha habido consola de Nintendo desde entonces que no haya recibido una entrega de esta franquicia. Llamadme bicho raro, pero a título personal, el mejor Mario Kart que he paladeado y que es mi favorito, es Double Dash.

 

Publicidad para Mega CD, aquel cacharrín que parece que se adelantó a su tiempo, a pesar de las claras ventajas del disco compacto frente al cartucho. Aún recuerdo los eternos rumores sobre la unidad de CD para SNES, que finalmente terminó siendo el génesis de PlayStation.

Y por hoy, esto es todo. Próximamente nueva entrega. Espero que lo hayáis disfrutado.

 

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